LA HOLANDESA VOLADORA QUE SE VISTE EN UNA HORA

Frederik Backelandt

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Santini

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El tiempo que la manecilla del reloj tarda en dar una vuelta completa; en los archivos de la UCI ya está escrito el nuevo Récord de la Hora femenino. ¿Quién lo ha batido? Una deportista a la que no le gustan los calcetines cortos de ciclismo y que no tiene miedo a hacer comparaciones atrevidas.

Ellen Van Dijk señaló con un rotulador rojo la fecha del 23 de marzo en su calendario. La ciclista holandesa tenía en mente pedalear a toda velocidad durante una hora, y eso hizo. En el velódromo de Grenchen, en Suiza, concluyó con 49,254 kilómetros la vuelta de la manecilla pequeña, marcando una mejora significativa con respecto al récord anterior. Quedamos con Ellen un mes después de su hazaña. Hemos de decir que la ciclista llegó tarde a nuestra cita, pese a que se podría pensar que para la ganadora del Récord de la Hora el tiempo debería ser un bien preciado. «Se me dan bien las pruebas contrarreloj, pero me cuesta controlar el tiempo en la vida diaria», afirma riéndose. Ha pasado casi un mes de aquel fatídico día. Ha tenido tiempo para asimilar lo ocurrido. «Fue un viaje muy importante y estoy satisfecha de haberlo concluido de la mejor de las maneras, pero creedme: no es fácil encajar todas las piezas del puzle».

La mejor sin ninguna duda

Una de las piezas de este puzle fue su body. La empresa que la viste se esforzó, y mucho, en crear la prenda con el mejor rendimiento posible: «Cualquier mínimo detalle debe ser perfecto cuando buscas batir el Récord de la Hora: tu bici, tu técnica y, por supuesto, tu ropa. Tengo que admitir que yo me he ocupado principalmente de mi estado físico y de la posición sobre la bicicleta –comenta la holandesa– y por suerte, para el resto he contado con un equipo de expertos». Como Koen de Kort, team Support Manager de la formación Trek-Segafredo (de la que Ellen forma parte) se ocupó de la supervisión del body: «Confío ciegamente en él, y sabía que Santini crearía el mejor producto para mí».

Lucha contra el tiempo

«En una prueba contrarreloj, el body tiene una enorme importancia. En este mundillo sabemos que hay muchas diferencias entre una marca y otra. En un primer momento hablamos con Santini e hicimos pruebas para saber cuál era el body más veloz disponible. Luego me tomaron las medidas, para crear una prenda personalizada que se adaptase de manera óptima». No hace falta decir que el body forma parte del vestuario técnico que debe ser como una segunda piel. «Después de algunas modificaciones, probamos el body en el túnel de viento. En ese momento me convencí de la elección: vi los datos en el ordenador y ¡los números no mienten! Entonces me sentí muy bien porque me di cuenta de toda la velocidad que te aporta ese tipo de body».

Estar en la zona de confort

Para diseñar el body con el que batió el récord, Ellen se puso en contacto con el equipo de Santini, antes de ponerse manos a la obra. «A lo largo del año, todos los miembros de nuestro equipo dan su opinión a la empresa sobre las prendas que nos suministran. Para mí, la comodidad es un elemento fundamental, incluso crucial. Me refiero, por ejemplo, a llevar unos culotes con una buena badana. Lo cierto es que no me puedo quejar: con Santini tenemos varias opciones para cada condición climática, y saben bien cómo tratarnos bien». ¿Existe una prenda que Ellen se niegue a ponerse? «No me gustan nada los calcetines cortos. No son bonitos. No obstante, muchos ciclistas odian los maillots sin mangas, y a mí no me importa llevarlos en los días de sol».

La joya de la corona

El intento de Ellen de batir el Récord de la Hora no surgió ayer: «Llevo años pensando en esta empresa. Al menos, quince. Confieso que hace cuatro años lo consideramos seriamente, pero no era el momento adecuado. El momento llegó al año siguiente. Después del Campeonato del Mundo de Flandes, donde llevé el maillot arcoíris en la prueba contrarreloj, la idea se materializó en mi cabeza: tenía que perseguir mi sueño y hacerlo realidad». El relato de Ellen se remonta entonces al pasado invierno, cuando habla al respecto con una cierta insistencia con el equipo y le pide la oportunidad de batir el Récord de la Hora: «Cuando me dieron luz verde, estaba totalmente entusiasmada. Para mí era como la joya de la corona o la guinda del pastel: un resultado que llevo buscando toda mi carrera».

Como un parto

Dolor, mucho dolor. Esto es lo que experimentó Ellen después de pedalear a toda velocidad durante una hora. «Nadie te regala nada en este mundo. Nada es fácil. Perseguir un récord es un reto físico, pero sobre todo mental. En algunos momentos, durante los entrenamientos, estaba agotada pasados 30 minutos de pedaleo, y pensaba que no lo iba a conseguir. Sin embargo, cuando sigues avanzando, te entrenas incluso para aguantar el dolor, que, de todos modos, siempre está ahí». Ellen habla al respecto con extrema lucidez, como si fuera algo que forma parte del juego, pero que cada vez parece que tiene una intensidad diferente. «Si soy sincera, no recuerdo nada de los últimos quince minutos. Atravesé un muro de dolor y fue horrible. Sin embargo, fue una experiencia positiva». Se para un momento, mira a su alrededor y nos cuenta: «¿Sabes? Bradley Wiggins comparó una vez el dolor del Récord de la Hora con el de un parto. Creo que es un poco cierto, porque cuando tienes a tu hijo entre los brazos, entiendes que ha valido la pena».

Las respuestas que buscaba

El récord de Ellen trajo muchas respuestas. «Me sorprendió la atención que recibí. Estoy muy contenta de que la gente me haya tomado en serio, gracias también a la mayor importancia que está asumiendo el ciclismo femenino. Es una sensación maravillosa poder formar parte de él», subraya con cierto orgullo muy femenino. «¿Que si intentaré batir mi récord? Nunca digas nunca. Lo que sé es que, en ese momento, durante aquella hora, no habría podido ir más rápido. Lo di todo». El body del récord de Ellen todavía no puede exponerse en un museo. Descansa todavía en su armario: «Esto me recuerda que aún tengo que enmarcar mi maillot arcoíris –y ríe con algo de timidez–. Para estas cosas soy un poco lenta...». La única carrera que falta en el palmarés de Ellen es una medalla olímpica, y París está a la vuelta de la esquina, pero ella nos detiene de inmediato: «¡Calma! Dejadme disfrutar de este récord. Creo que me lo merezco, al fin y al cabo, ¿no?». Y no le falta razón.

Frederik Backelandt
Frederik Backelandt (1982) es editor y redactor jefe de las dos publicaciones principales del Benelux: Grinta! Y Cycling. Comenzó su carrera en 2004 como periodista deportivo especializado en ciclismo para el periódico belga «Het Nieuwsblad», de donde salió en 2009 para dedicarse a la redacción en revistas. También es autor de algunos libros dedicados a los monstruos sagrados del ciclismo, como Eddy Merckx, Gino Bartali y Fausto Coppi, de quienes se declara ferviente admirador y gran experto en su carrera. Él también practica el ciclismo, participa en carreras y marchas gran fondo, y ha obtenido ocho veces el título de campeón del World Press Cycling.
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