Brooklyn Cycling Team

La magia de un icono atemporal

La historia comienza en 1970 con la creación del Gruppo Sportivo Dreher, patrocinado por la cervecera homónima y dirigido por el joven director deportivo Franco Cribiori. El equipo ya contaba con corredores de renombre como Patrick Sercu, dos veces campeón del mundo de velocidad en pista, y el pistard italiano Giordano Turrini.

El verdadero punto de inflexión llegó en 1972, cuando se incorporó un corredor que cambiaría para siempre la historia del equipo: Roger De Vlaeminck. El joven flamenco se impuso de inmediato con victorias de peso, como la Milán–Turín, la Tirreno–Adriático, su primera París–Roubaix y la clasificación por puntos del Giro de Italia. Todos comprendieron que no se trataba de un talento cualquiera, sino de un campeón destinado a la leyenda.

Al final de esa temporada, la empresa confitera Perfetti tomó las riendas del equipo, sustituyendo a Dreher por la marca Brooklyn Chewing Gum. Así nació el Brooklyn Cycling Team, con bicicletas Gios de un azul intenso —el célebre azul Gios— destinado a convertirse en un color icónico en la historia del ciclismo.

Entre 1973 y 1977, el Brooklyn Cycling Team se convirtió en uno de los equipos más fuertes y reconocibles del panorama internacional. Ya en su primer año dio que hablar: De Vlaeminck ganó la Milán–San Remo, tres etapas en el Giro y numerosas carreras de ciclocross, mientras Patrick Sercu se confirmaba como uno de los mejores velocistas del mundo.

En los años siguientes, el equipo consolidó su fama con una serie de triunfos que aún hoy pertenecen a la leyenda. En 1974 llegaron la segunda París–Roubaix de De Vlaeminck, la Tirreno–Adriático y el Giro de Lombardía, mientras en el Tour de Francia Sercu conquistaba tres etapas y el prestigioso maillot verde. En 1975 llegó la supremacía absoluta en el Giro de Italia, con doce victorias de etapa, siete de ellas firmadas por De Vlaeminck, que además ganó la clasificación por puntos por tercera vez.

En 1976, el equipo volvió a brillar: diez victorias parciales en el Giro, el segundo puesto en la clasificación general de Johan De Muynck a solo 19 segundos de Felice Gimondi y el maillot de la montaña de Giancarlo Bellini en el Tour. Mientras tanto, De Vlaeminck añadía a su palmarés otra Tirreno–Adriático, el Giro de Lombardía y numerosas pruebas prestigiosas. En 1977 llegó la consagración definitiva: De Vlaeminck logró el extraordinario doblete Tour de Flandes – París–Roubaix, elevando a cuatro sus victorias en el “Infierno del Norte”.

En apenas cinco años, el Brooklyn coleccionó éxitos memorables y construyó una identidad única, hecha de victorias, estilo y una imagen inconfundible. Cuando en 1977 Perfetti decidió retirarse de la competición, el equipo se disolvió, pero el mito ya había entrado en la historia.

Hablar del Brooklyn Cycling Team significa inevitablemente hablar de Roger De Vlaeminck. Nacido en Eeklo, en Flandes Orientales, Roger era el prototipo del corredor completo: rápido, resistente y dotado de un instinto extraordinario para las clásicas.

Su carrera está indisolublemente unida a la París–Roubaix, donde triunfó en cuatro ocasiones, ganándose el apodo de “Monsieur Roubaix”. Pero reducir a De Vlaeminck a esa carrera sería minimizar su grandeza. Ganó todos los Monumentos excepto la Lieja–Bastoña–Lieja, imponiéndose en todo tipo de terrenos: desde los adoquines del Norte hasta los finales de la Milán–San Remo, desde las subidas del Lombardía hasta el ritmo implacable de la Tirreno–Adriático, que conquistó en seis ediciones consecutivas.

También fue un gran ciclocrossista, campeón del mundo UCI en 1975, prueba de su versatilidad y capacidad de adaptación a cualquier disciplina. Su estilo, potente y elegante a la vez, marcó una época y lo convirtió en un icono que todavía hoy encarna la leyenda del ciclismo de los años 70.

Hoy esa historia regresa, no como un simple recuerdo, sino como una experiencia que se puede vivir y vestir. La colección Santini x Brooklyn devuelve la magia de aquellos años, reinterpretando el estilo vintage con la tecnología moderna.

El centro de la colección es, naturalmente, el maillot del Brooklyn Cycling Team, fiel al diseño original pero confeccionado con tejidos técnicos de última generación. Junto a él, dos refinados maillots de lana: uno inspirado en la equipación histórica del equipo y otro dedicado a Roger De Vlaeminck, evocando el maillot que vistió el campeón flamenco en 1975 cuando ganó el Mundial de ciclocross de la UCI.

La línea se completa con dos camisetas de algodón, una sudadera de estilo casual y contemporáneo y una gorra ciclista, el accesorio imprescindible para quienes quieran celebrar con estilo aquella época irrepetible. Y precisamente la gorra Brooklyn tuvo una segunda vida sorprendente fuera del ciclismo: casi diez años después de la desaparición del equipo, Spike Lee la eligió para caracterizar a Mars Blackmon, el personaje que interpretaba en la película She’s Gotta Have It (1986). Esa gorra se convirtió entonces en parte de un icono cultural de los años 80.